Casi ningún envío a Venezuela se retrasa por el transporte. Se retrasa por cosas que se deciden antes de despachar, y estas son las que vemos una y otra vez:
- Describir el contenido en vago. «Varios», «regalos», «cosas personales». Una descripción imprecisa es la invitación más directa a que la aduana de Venezuela abra el bulto, y abrirlo son días.
- Declarar por debajo del valor real. No abarata: deja el envío cubierto por esa cifra menor y expone al destinatario a una revisión en Venezuela.
- Dar por hecho que lo que entra a un país entra a todos. Las listas de la aduana no son iguales: líquidos, cosméticos, suplementos, alimentos y electrónica con batería tienen reglas propias en casi cada destino.
- Una dirección incompleta. En Venezuela se entrega en el domicilio: sin referencia ni teléfono que conteste, el envío vuelve a la distribuidora y cada reintento suma días.
- Embalar con lo que había en casa. Una caja reutilizada y blanda no aguanta cuatro tramos de transporte, y el seguro no cubre el daño que causa un embalaje insuficiente.
- Pasar por alto lo propio de esta ruta. Hacia Venezuela conviene mandar bultos bien consolidados y con el contenido declarado pieza por pieza: es lo que evita demoras en la entrada.
Todas se revisan con nosotros en el mostrador antes de cerrar la caja. Es gratis y es lo que más plazos salva.